• Incendios en Argentina: ¿sirve modificar la Ley de Manejo del Fuego?

    La importancia de una ley de Humedales.

    6 oct 2020 – Ante la ola de incendios que está desvastando cientos de miles de hectáreas en el territorio argentino, con una gran pérdida de biodiversidad e incrementando la emisión de gases de efecto invernadero, surge una legítima preocupación con respecto a si la legislación vigente es suficiente.

    El proyecto presentado el Diputado Máximo Kirchner (FdT) apunta a restringir los usos posteriores de los ecosistemas dañados por los incendios, con el objetivo de desalentar las quemas intencionales con motivos de especulación (1).

    La Ley de Bosques Nativos N.º 26.331 aprobada a fines de 2007, ya tuvo en cuenta esta situación en su Art.40: En los casos de bosques nativos que hayan sido afectados por incendios o por otros eventos naturales o antrópicos que los hubieren degradado, corresponde a la autoridad de aplicación de la jurisdicción respectiva la realización de tareas para su recuperación y restauración, manteniendo la categoría de clasificación que se hubiere definido en el ordenamiento territorial. Por lo que no existe posibilidad alguna de un cambio de categoría de uso del bosque nativo producto de un incendio.

    Fruto de los incendios que se provocaron en Patagonia años anteriores, surgió nuevamente la inquietud de tener una legislación contundente para evitar los intentos de provocar incendios para luego detsinar los terrenos a otros usos. Esto llevó a que en 2017 se aprobara la Ley 27.353 que modifica la Ley de Manejo del Fuego N.º 26.815 incorporando el art. 22 bis: En caso de incendios de superficies de bosques nativos, cualquiera sea el titular de los mismos, no podrán realizarse modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio, de acuerdo a las categorías de conservación asignadas por el ordenamiento territorial de los bosques nativos de la jurisdicción correspondiente, elaborado conforme a la ley 26.331. Los bosques no productivos abarcados por la ley 13.273 serán asimismo alcanzados por la restricción precedente.

    La novedad de esta modificación fue incorporar a la restricción de cambio de uso del suelo aplicable hasta entonces a bosques nativos,  a otros bosques que por sus características debían ser amparados, para lo cual se recurrió a las definiciones de la Ley 13.273, cubriendo de este modo a los denominados bosques Protectores, Permanentes, Experimentales, y Montes especiales.

    Esto indica que no es necesario volver a legislar o querer cambiar la Ley de Bosques o Manejo del Fuego para protegerlos de los incendios.

    Con respecto a los demás ecosistemas, las áreas naturales protegidas no pueden camabiar su uso puesto que están definidas por ley, ya sea nacional, provincial o municipal. O sea, tampoco hace falta una nueva legislación para protegerlas de un cambio de uso pos incendios.

    ¿Cuál es la situación con los humedales? Este caso es bien diferente, puesto que al no existir un ordenamiento de los mismos resultará muy complejo definir qué áreas y qué usos debieran preservarse, acorde al proyecto del Frente de Todos, situación que de aprobarse esta modificación podrían multiplicarse las situaciones de litigiosidad.

    Este es otro ejemplo de por qué es necesaria una Ley de Humedales. Con el Inventario Nacional de Humedales y su Ordenamiento Territorial, es posible eliminar conflictos y saber cómo proceder ante los incendios. No hace falta modificar la Ley de Manejo del Fuego.

    (1) Propuesta de modificación: Artículo 22 bis.- En caso de incendios, sean éstos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en bosques nativos o implantados, áreas naturales protegidas y humedales, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, se prohíbe por el término de 60 (sesenta) años desde su conclusión: a) Realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio; b) La división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o c) La venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales; y, d) Cualquier actividad agrícola que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.”