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    Dakar 2017: lo opuesto al turismo sostenible

    Por noveno año consecutivo el 2 de enero se largó la edición del Rally Dakar en Sudamérica, siendo la trigésima novena carrera desde su inicio en el año 1978. En esta carrera, 491 competidores en 316 vehículos salieron de Asunción, para recorrer 9000 kilómetros por Argentina, Paraguay y Bolivia, sumando en total unos 900 vehículos contando los de apoyo. Esta competencia, que en sus orígenes partía de Europa y finalizaba en África, se trasladó a América del Sur debido a amenazas terroristas, siendo Argentina sede fiel desde 2009.

    El desafío de la competencia es hacer frente a la naturaleza, y sortear lo que sea, montañas, ríos, desiertos, dunas, con temperaturas extremas, donde se pone en juego la resistencia de los pilotos y acompañantes y también la performance de las diferentes marcas automovilísticas, moviendo un negocio de cerca de 50 millones de dólares.

    Esta característica, de correr donde “no hay caminos”, es la esencia del Dakar, lo que habilita a atropellar la naturaleza, pisar suelos fŕagiles, alterar flora y fauna, derramar  combustible, generar basura, para diversión de un puñado de competidores de alto poder adquisitivo.

    En su paso por Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales, desde 2009 a 2011 constató la destrucción de un total de 283 sitios arqueológicos. En Perú, desdibujó las célebres Líneas y geoglifos de Nazca (Patrimonio de la Humanidad).  Por lo que UNESCO, a través de la jefa de Patrimonio Mundial para América latina y el Caribe,    expresó previamente a la edición 2013 que “Hay que advertir al Comité de Patrimonio Mundial que eso puede tener impactos muy negativos para todo ese potencial maravilloso de los territorios arqueológicos intactos en Chile, Perú, Argentina y otros sitios”.

    Este año, los requisitos que el COFEMA, Consejo Federal de Medio Ambiente, ha solicitado a los organizadores, son más exigentes que en ediciones anteriores, fruto de las protestas y reclamos de las organizaciones ambientalistas e indígenas. Lo deseable es que luego se brinde un informe con respecto al cumplimiento de los mismos[1].

    Desde hace varios años Los Verdes vienen señalando la necesidad de que esta competencia desaparezca ya que no se condice con la relación armoniosa que debemos procurar tener con la naturaleza. Avanzar hacia un mundo sustentable implica una cultura y ética de la sustentabilidad que es lo contrario a lo que promueve el Dakar, que lleva en su historial más de 60 muertes y cantidades de accidentes.

    El año 2017 ha sido declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo a través de la Resolución 70/193. El propósito es  sensibilizar a los responsables de tomar decisiones y al público en general para  fomentar cambio en las políticas, las prácticas de empresa y el comportamiento de los consumidores para promover un sector turístico más sostenible. El Rally Dakar es lo opuesto al turismo sostenible, y nuestros países invirtiendo dinero en la competencia, están dando un pésimo ejemplo y yendo en sentido contrario.

     

    [1]     Ver nota DAKAR 2017: UNA COMPETENCIA PREPOTENTE QUE LOS GOBIERNOS SIGUEN APOYANDO, en https://puntoverdeblog.net/2016/12/05/dakar-2017-una-competencia-prepotente-que-los-gobiernos-siguen-apoyando/