• Más espera, menos humedales

    Los humedales de Argentina se encuentran en emergencia debido al cambio de uso del suelo que suponen variadas actividades humanas.Por ello, es urgente que se sancione una ley que los conserve y promueva su uso racional.

    Hace cuatro años que el Congreso Nacional viene tratando sin éxito la aprobación de una ley de humedales. Es necesario que los legisladores logren, mediante el consenso, la rápida sanción de una norma de presupuestos mínimos que atienda el serio retroceso de los humedales de nuestro país.

    Existe actualmente un proyecto de ley en la Comisión de Ambiente del Senado que dispone estándares mínimos para la conservación, protección, restauración ecológica y uso racional y sostenible de los humedales a fin de preservar los servicios ecosistémicos que estos brindan. Establece para ello, como pasos necesarios, la realización de un inventario nacional y de un ordenamiento territorial de los humedales en el marco de un proceso participativo.

    Sin embargo, el tratamiento del proyecto se encuentra frenado desde inicios de este año pese al anuncio del Presidente Mauricio Macri con respecto a la necesidad de la sanción de tal norma, el pasado 2 de febrero con motivo del “Día Mundial de los Humedales”.

    El ordenamiento territorial de los humedales hará posible que, tanto la autoridad ambiental nacional como la de cada provincia, lleven adelante acciones en estos ecosistemas en el marco de sus competencias. De este modo, se protegerá el interés común de los argentinos y se resguardará la fuente inigualable de agua dulce que suponen los humedales, para fines de conservación, como así también, de producción sustentable.

    Además el proyecto del Senado establece que podrá realizarse en los humedales todo aprovechamiento que no afecte negativamente la provisión de servicios ecosistémicos a la sociedad y en particular, a los sectores más vulnerables que dependen de ellos; también, prevé la realización de evaluación de impacto ambiental y evaluación ambiental estratégica, según corresponda, respecto de las obras de infraestructura y actividades humanas que pudieran afectar la integridad ecológica de estos ecosistemas, con especial consideración de los efectos acumulativos y/o sinérgicos.

    Por último, el proyecto referido incorpora una importante moratoria a las intervenciones en los humedales plenamente reconocidos, así como en aquellos ecosistemas que se presuman razonablemente como tales. Es decir, que no se podrá autorizar ninguna obra o actividad nueva o modificación de las ya existentes que impliquen cambios del uso del suelo hasta tanto la provincia respectiva finalice el ordenamiento territorial de humedales.

    ORGANIZACIONES FIRMANTES: Fundación Humedales / Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) / Greenpeace Argentina / Aves Argentinas / Fundación Patagonia Natural / Asamblea Córdoba Ciudad Despierta / El Paraná no se toca / Organización ecologista de guardianes del Iberá / Asociación Civil Árbol de Pie / APDH Asamblea Permanente por los Derechos Humanos – Delegación Bariloche / Pro-Eco Grupo Ecologista – Tucumán / Familias Semilleras (Montecarlo – Misiones) / Asamblea Ciudadana Ambiental Concepción Del Uruguay, Entre Ríos / Asociación por la Justicia Ambiental (AJAM) / Observatorio del Derecho a la Ciudad / Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) / Fundación para la Gestión e Investigación Regional (FUNGIR) / Fundación Inalafquen / Los Verdes / Banco de Bosques / Fundación de Historia Natural Félix de Azara / Grupo de Investigaciones en Ecología de Humedales (GIEH – FCEyN – UBA) / Fundación Avina / Árboles sin fronteras / Centro de Estudios Ribera Buenos Aires / Fundación Biodiversidad / Fundación Hábitat y Desarrollo / Fundación ProYungas / Fundación M’Bigua / Alianza Sistema de Humedales / Taller de Comunicación Ambiental – Rosario – Santa Fe / Centro Ecologista Renacer – Villa Constitución – Santa Fe / Taller Ecologista / CTA Autónoma Tucumán / Asamblea Ciudadana Ambiental Concepción del Uruguay, Entre Ríos / Encuentro Verde por Argentina (EVA) / Asociación para la Conservación y el Estudio de la Naturaleza (ACEN) / CEMIDA / Nuevo Ambiente / La Dársena Plataforma de Pensamiento e Interacción Artística / Red Yaguareté / Buenos Aires Sostenible.

  • Contra el cambio climático, una economía sin carbono

    Clarín- Juan Carlos Villalonga Diputado Nacional Cambiemos

    Muchos aspectos fueron centrales en el Acuerdo Climático que convocó a los líderes del mundo en París el año pasado.

    Quizá uno de los mayores es el claro reconocimiento a lo que advierte la ciencia: mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y aumentar los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5 ºC, es esencial para que los innumerables impactos del cambio climático sean “tolerables” y no impliquen fenómenos disruptivos de manera generalizada en los ecosistemas del planeta.

    Esto indica que debemos comenzar ya mismo con la reducción de emisiones para llegar al pico máximo no mucho más allá de 2020 y caer a cero finalmente en 2050.

    Para eso muchas cosas deben ocurrir desde ahora mismo en diversos sectores de la economía.

    Por ejemplo, para el año 2050, toda la electricidad que consumamos debe ser cero emisiones y sólo sería posible un uso marginal de fósiles en el transporte. Así, todo nuevo proyecto de centrales térmicas o desarrollo de nuevos yacimientos deberá tener en cuenta este límite.

    En estos días el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó “Carbono Cero América Latina”, una vía para la descarbonización neta de la economía de la región para mediados de este siglo.

    Allí el PNUMA señala tres pilares fundamentales con respecto al sistema eléctrico: a partir del 2020 toda nueva demanda es satisfecha por renovables y capacidad hidroeléctrica; la redes eléctricas se regionalizan y la generación distribuida se masifica.

    Tales transformaciones se logran con cambios regulatorios, redirigiendo subsidios, sin tener que pagar mayores costos y con una rápida implementación.

    Los países de la región que iniciaron este camino muestran resultados y hacen totalmente creíble un escenario de cero emisiones a mediados de este siglo. Lo esperable es que Argentina despierte y comience a recorrer ese camino. Es parte de la tarea que debemos asumir para transitar de manera responsable las próximas décadas en un contexto de rápidos y profundos cambios a escala global.