• LOS VERDES PRESENTARON SU ESCENARIO ENERGETICO A 2040

    5 de diciembre de 2018 – Se presentó ayer la Plataforma Escenarios Energéticos Argentina 2040 en la que por tercera vez Los Verdes presentamos un trabajo con nuestra visión para los próximos veinte años en materia energética.

    Así como ocurrió en 2011 y 2015, en esta oportunidad el escenario de Los Verdes tiene como premisa principal el alineamiento con los objetivos climáticos que emergen del Acuerdo de París (2015), enmarcado en un proceso de descarbonización de la economía global hacia el año 2050. Argentina deberá abandonar los combustibles fósiles para mediados de este siglo y es el sector energético el que debe realizar el mayor esfuerzo sin demoras.

    El escenario eléctrico planteado tiene como objetivo alcanzar cero emisiones en 2050 y procura que ese objetivo sea alcanzado minimizando otros impactos ambientales a través de una transición armónica tanto en la dimensión social, tecnológica como económica.

    Sin embargo las demoras en iniciar dicha transición obligan a flexibilizar algunas premisas que fueron adoptadas en escenarios anteriores ya que durante el tiempo transcurrido entre cada ejercicio el sistema energético argentino no tuvo ninguna dinámica en favor de ese camino. Eso hace que el punto de partida actual sea es similar o peor  al del anterior escenario, pero con menos tiempo disponible. Acortar los tiempos para la transición la hacen más costosa y menos flexible a la hora de tomar decisiones.

    La construcción de un escenario eléctrico cero emisiones al 2050 y de bajo impacto implica el abandono de los combustibles fósiles, la desnuclearización total, evitar la construcción de grandes represas hidroeléctricas y hacer un uso de la bioenergía compatible con el desarrollo sostenible (otros usos del suelo, biodiversidad).

     

    Además al haberse adoptado en los últimos años medidas contrarias a los principios rectores de nuestros escenarios como la puesta en marcha de la central atómica de Atucha II y la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz, este escenario posee algunas características que lo diferencian de nuestra versión previa. Una de ellas es que el cierre de las plantas nucleares debe demorarse hasta el 2040 mientra que en el anterior eso se lograba para el 2035. También en este nuevo escenario hay más presencia de energía hidroeléctrica, con la nueva potencia potencia  concentrada en Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH) y también en centrales de porte mediano (hasta 300 MW) en la región de Cuyo y el Comahue.

    En cuanto a las medidas de eficiencia energética se adoptaron las máximas posibilidades entre las opciones viables tecnológicamente, aunque repercutan en mayores costos económicos para el escenario. Sin medidas radicales en materia de eficiencia es muy difícil lograr la transición necesaria en base a los objetivos enunciados. Al mismo tiempo se maximiza la electrificación de la matriz de usos finales de la energía. Tanto en algunas opciones de modalidad de consumos residenciales como en la electrificación de la movilidad. Respecto a esto último, se asumió un escenario en la que la totalidad de los buses son eléctricos para el 2030 y los automóviles eléctricos alcanzan el 60% para el 2040.

    En materia de biocombustibles se mantuvo la hipótesis utilizada en nuestro anterior escenario de alcanzar un corte del 20% para los combustibles destinados al transporte, aunque en este caso ese porcentaje se alcanza en el 2040. Los biocombustibles utilizados en la generación eléctrica llegan al 100% para biodiesel y el 5% para el bio-oil. Las máquinas térmicas en base a fósiles se mantienen funcionando en el mismo porcentaje de gas y combustibles líquidos que los que funcionaron en el año base, aunque los combustibles líquidos van migrando al corte con biocombustibles.

    El parque térmico fósil se va retirando progresivamente mientras se va incorporando potencia renovable y procurando la descarbonización del sector. Quedan fuera de servicio las máquinas más viejas, ineficientes y caras, dejando máquinas eficientes y basadas en gas natural.

    Como lo señalamos anteriormente consideramos que un escenario de bajas emisiones requiere de mayores intercambios eléctricos con los países vecinos, ya que eso permite maximizar el aprovechamiento de las renovables.  Esto requerirá un marco regulatorio e institucional regional sólido. Hacia el final del período suponemos un intercambio neto igual a cero, con importaciones y exportaciones en el orden de un 1% de la oferta o demanda de energía eléctrica anual del sistema. Esto repercute en nuestro indicador relativo a la independencia energética, pero es un costo que el modelo impone ante la hipótesis asumida.

    El escenario procura lograr la independencia de las importaciones de gas, petróleo y sus derivados, lo que se alcanza a través de una transición que implica salir progresivamente de un rojo de USD 1.080.000.000 en el año base a un saldo a favor de USD 2.725.000.000 en el 2040.

    En cuanto al suministro de petróleo, la premisa dominante ha sido la de desarrollar el shale con el objetivo de ir sustituyendo progresivamente la declinación de los yacimientos convencionales (-2.5%/anual) cubriendo la totalidad de los requerimientos de cada año con producción local y lograr sustituir las importaciones hacia fines del escenario. No se incorporan nuevos módulos de refinerías y, por el contrario, decrece el factor de utilización de las actuales debido a la mayor independencia del escenario de este recurso hacia el 2040.

    En el caso del gas, la hipótesis fue similar pero con algunos agregados que hacen al desarrollo de este sector un poco más agresivo que el anterior: cubrir la declinación del 2,5% anual de los yacimientos convencionales abasteciendo la creciente demanda de gas (1,6% a.a), limitar la importación de Bolivia, Uruguay y Chile y eliminar la importación de GNL llegando a algunas exportaciones hacia fines del escenario que ayuden a la balanza comercial. Se incorpora la producción de Biogás inyectado a las redes de distribución (1% del Gas en redes) a partir del 2023 con proyectos pilotos a partir de rellenos sanitarios y luego a partir de residuos ganaderos siguiendo las experiencias actuales de Brasil.

    Se suponen las inversiones en fósiles cuidando que las mismas prevean la declinación en la producción y su desactivación para el 2050.

    El siguiente cuadro muestra cómo es la inserción de las diferentes fuentes de energía en el 2030, 2035 y 2040 en el presente escenario 2040–EE, en comparación con los escenarios de Los Verdes previamente realizados, 2015-EE y 2013-EE.

     

    Escenario VersiónEólicaBiomasaBiogasSolarGeot./Marit.HidroGN+LiqFós.Nuc.Almac.
    2040 – EE2040 (2018)45%10’%1%19%0%15%9%0%1%
    2035 -EE2040(2018)39%10%1%13%0%19%14%4%2%
    2030 – EE2040 (2018)31%8%1%9%0%23%22%5%1%
    2035 -EE2035 (2015)39%15%14%10%1%19%19%0%0
    2030 – EE2035 (2015)27%21%11%6%1%22%23%3%0
    2030 – EE2030 (2013)29%6%9%12%2%17%19%0%0

    Para descargar el documento de síntesis Escenarios-Energeticos-2040